No diseñamos un wine bar. Diseñamos un lugar donde quedarse más tiempo del previsto.
Un espacio comercial no tiene carácter porque se decora.
Lo tiene cuando el diseño y la marca nacen del mismo concepto.
TODO EMPEZÓ EN LA TIERRA
La albariza es el suelo calizo y blanco que define el Marco de Jerez. Mineral, antiguo, seco. Sin él, no existe el fino. No existe la manzanilla. No existe ese vino que mezcla la austeridad con la elegancia de una manera que no encontrarás en ningún otro lugar del mundo.
Ese suelo fue el punto de partida. No como referencia decorativa, sino como estructura de todo lo que vino después.
ANTES DE HABLAR DEL VINO,
HABÍA QUE HABLAR DE TIEMPO
Aquí no se viene a consumir deprisa. El espacio invita a detenerse, a conversar, a alargar la experiencia. Cada rincón está pensado para que quedarse sea lo natural.